Ayer mi tia fue a comprar pañales a las 22.30, el quiosco es a dos cuadras de casa, mi abuelo salio a la vereda a verla. Hoy tuve que ir al frente de mi casa a comprar manteca, ya estaba oscuro, la calle vacia y yo con miedo.
El domingo 6 de septiembre Ludmila fue a una juntada con una amiga y nunca volvió. El 8 la encontraron asesinada.
El miércoles Iara salió en su bicicleta y nunca más volvió. Hoy, lunes, la encontraron semienterrada en un descampado a 8 cuadras de su casa.
Y así se convirtieron en un número mas, otro femicidio en cuarentena. Un número más para las estadisticas que nos revelan el peligro de ser mujer.
La primera vez que sentí miedo en la calle fue a los 10 años cuando iba con mi mamá, en ese entonces embarazada de mi hermana, y un hombre empezo a decirle cosas irrepetibles. Lamentablemente, con el tiempo me di cuenta que el peligro no estaba solo en la calle ni con los desconocidos.
A los 15 años me manipularon para tener relaciones, yo no quería pero me sentí presionada "si no lo haces es porque no me amas". A los 17 mis compañeros me encerraron en una pieza para que les de un beso, mi amiga los obligó a dejarme salir. A los 19 años un chico me dijo que tome la pastilla del día después porque a la mitad del acto el se sacó el forro, nunca me pidió mi consentimiento para hacerlo. A los 20 años fui a la casa de un "amigo" a tomar algo y me desperte al otro día en mi cama, adolorida y con un par de moretones, tuvimos relaciones o al menos eso me dijo él, yo no me acuerdo nada después del primer vaso.
Cada vez que salgo a bailar mi abuela me pide que tenga cuidado, que no acepte vasos de nadie, que no me vuelva sola, que siempre me mueva en grupo. Cuando vuelvo sola en remis, de noche o de día, mis amigas me piden que mande ubicación y que avise cuando llegue. Vivimos con el miedo de no volver, sabemos que es una posibilidad.
Todos los días desaparece una chica, una niña, una mujer. Desaparece una hija, una amiga, una hermana, una madre. Desaparecen sueños y risas. Todos los días aparece miedo, dolor y muerte.
Nos abusan, nos violan, nos matan y nos descartan como objetos. No importa la edad, no importa la ropa, no importa la hora, no importa el lugar. PAREN DE MATARNOS
Este no es el mundo que quiero para mis hermanas, para mis primas, para mis amigas, para mi. Quiero que sean libres, quiero ser libre. No quiero salir a comprar con miedo, no quiero caminar por la calle con miedo. Quiero tomarme un remis tranquila, quiero salir de short y remera sin pensar en que me van a gritar algo por la calle.
BASTA.
*Algunas de las experiencias relatadas son de mis amigas.