martes, 29 de septiembre de 2020

Basta.

 Ayer mi tia fue a comprar pañales a las 22.30, el quiosco es a dos cuadras de casa, mi abuelo salio a la vereda a verla. Hoy tuve que ir al frente de mi casa a comprar manteca, ya estaba oscuro, la calle vacia y yo con miedo.

El domingo 6 de septiembre Ludmila fue a una juntada con una amiga y nunca volvió. El 8 la encontraron asesinada.

El miércoles Iara salió en su bicicleta y nunca más volvió. Hoy, lunes, la encontraron semienterrada en un descampado a 8 cuadras de su casa.

Y así se convirtieron en un número mas, otro femicidio en cuarentena. Un número más para las estadisticas que nos revelan el peligro de ser mujer.

La primera vez que sentí miedo en la calle fue a los 10 años cuando iba con mi mamá, en ese entonces embarazada de mi hermana, y un hombre empezo a decirle cosas irrepetibles. Lamentablemente, con el tiempo me di cuenta que el peligro no estaba solo en la calle ni con los desconocidos.

 A los 15 años me manipularon para tener relaciones, yo no quería pero me sentí presionada "si no lo haces es porque no me amas". A los 17 mis compañeros me encerraron en una pieza para que les de un beso, mi amiga los obligó a dejarme salir. A los 19 años un chico me dijo que tome la pastilla del día después porque a la mitad del acto el se sacó el forro, nunca me pidió mi consentimiento para hacerlo. A los 20 años fui a la casa de un "amigo" a tomar algo y me desperte al otro día en mi cama, adolorida y con un par de moretones, tuvimos relaciones o al menos eso me dijo él, yo no me acuerdo nada después del primer vaso. 

Cada vez que salgo a bailar mi abuela me pide que tenga cuidado, que no acepte vasos de nadie, que no me vuelva sola, que siempre me mueva en grupo. Cuando vuelvo sola en remis, de noche o de día, mis amigas me piden que mande ubicación y que avise cuando llegue. Vivimos con el miedo de no volver, sabemos que es una posibilidad.

Todos los días desaparece una chica, una niña, una mujer. Desaparece una hija, una amiga, una hermana, una madre. Desaparecen sueños y risas. Todos los días aparece miedo, dolor y muerte.

Nos abusan, nos violan, nos matan y nos descartan como objetos. No importa la edad, no importa la ropa, no importa la hora, no importa el lugar. PAREN DE MATARNOS

Este no es el mundo que quiero para mis hermanas, para mis primas, para mis amigas, para mi. Quiero que sean libres, quiero ser libre. No quiero salir a comprar con miedo, no quiero caminar por la calle con miedo. Quiero tomarme un remis tranquila, quiero salir de short y remera sin pensar en que me van a gritar algo por la calle.

BASTA.












*Algunas de las experiencias relatadas son de mis amigas.


viernes, 11 de septiembre de 2020

Volver

Y al final siempre vuelvo a vos.

No sé que carajo tendrás para hacerme volver sin siquiera intentarlo pero siempre vuelvo a lo conocido. Vuelvo al calor de tus besos, a lo familiar de tus abrazos y a lo intoxicante de tus caricias. Vuelvo a vos. Vuelvo a mi.

Siempre me gusto la persona que era tu lado, era yo sin peros. ¿Será por eso que siempre vuelvo? Nunca aprendí a ser yo con alguien mas, sola sí pero con otros nunca; una parte de mi siempre tuvo miedo. Quedate tranquilo que con el tiempo me di cuenta que si quiero si puedo estar sola, que no te necesito ni a vos ni a nadie pero hay una diferencia entre necesitar y querer. Vuelvo porque quiero compartirme un rato con alguien y con vos es fácil, más fácil.

Mi cuerpo anhela tus caricias, se volvieron adictivas. Tus labios me rozan y siento electricidad. Tu voz me pone la piel de gallina. ¿Cómo no volver a todo esto? ¿Cómo le niego a mi cuerpo lo que mas desea? Inútil seria negar el magnetismo que no une. Nos dejemos llevar. Volvamos, nos calentemos la cama un rato.

Yo sé que vos también queres volver. Te gusta lo que mi presencia le hace a tu ego, te lo alimenta, te lo infla un poquito. Nos usemos un rato. ¿Nos hacemos bien? eso ya no sé pero creo que si, algo que se siente tan bien no puede hacernos mal, ¿no? No quiero hablar de sentimientos, no tengo ganas de analizar. Dejémonos de joder, que dure lo que tenga que durar, que sea lo que tenga que ser.

Volver a vos, por un rato, por ahora, por siempre, por el tiempo que tenga que ser.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Perdón

Escribo esta carta que nunca te va a llegar, que espero que nunca te llegue, nunca te encuentre (porque es mas para mi que para vos) simplemente porque quiero expresar lo que me pasa y a veces es más fácil escribirlo que decirlo. Siempre fui muy dramática, ¿viste? Una escritora frustrada pero nunca lo supiste del todo, esa parte siempre fue mía.

Que difícil fue soltarte, cuanto me costó. Lo peor fue que lo hice mientras estaba con vos, mientras veíamos una peli, hacíamos la tarea o comíamos algo. Incluso te iba soltando en cada beso, cada caricia y cada abrazo. Que feo darme cuenta que te soltaba un poco más todos los días, darme cuenta que ya no quería seguir. Casi tan malo fue decidir dejarte libre, no seguir reteniéndote a mi lado, no merecías eso. Te mantuve más tiempo conmigo por mi egoísmo, porque no me bancaba lo que sentía, no me bancaba amarte pero no estar enamorada; no quería ser la mala de la película.

Ahora me doy cuenta que hice todo ese esfuerzo al pedo si igual en tus ojos siempre voy a ser la mala. Ojalá no hubiese dedicado tanto tiempo a llorarte mientras te tenía, ojalá lo hubiese hecho a la primera duda. Que mala no? Horrible decir esto pero liberador.

Soltarte y alejarme me hizo notar muchas cosas que, por el amor que te tenia, nunca había tenido en cuenta. Las caretas se cayeron y ese novio ideal, que según mi cabeza eras vos, se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Que tonta fui, que tonta soy, todo lo que me gustaba de vos fue solo una ilusión.

¿Actuabas como pensabas que yo quería que actuaras? ¿Pensabas lo que yo te decía que había que pensar? ¿Te transformaste en lo que creíste que quería? Yo creo que si, ahora me doy cuenta que al lado tuyo yo también cree otra versión de mi, la que más se adecuaba a vos.

Me enferma darme cuenta que sos otro, que nunca fuiste el que yo creí. Parece que vos tampoco me conociste nunca, si para vos hice todo lo que te planteaste y le planteaste a nuestras amigas entonces nunca me conociste, y claro que no me conociste si la versión que te inventaste de mi era mucho mejor; era mas buena, más pura, más inocente. 

Empezaste a dudar de mi, de nosotros y de lo que tuvimos. Soy una forra y mala persona ¿no? Que lejos quede de la mujer buena, linda y perfecta que creías. Por suerte nos dejamos de idealizar, al fin me di cuenta que no eras tan bueno como yo creía, que sentirme culpable por todo lo que hacía y decía no era sano. Por tu parte te diste cuenta que no soy perfecta, nunca lo fui ni quise serlo, perdón por no cumplir tus expectativas. Perdón por querer vivir mi sexualidad (o falta de ella) en mis propios términos. Perdón porque vos no puedas. Perdón por mi libertad. Perdón por tus restricciones. Perdón porque vivir mi vida te genero ganas de competir. Perdón por creerte cuando me dijiste que si querías ser mi amigo. Perdón por seguir intentando salvar alguna parte de esta amistad. Perdón.