domingo, 23 de julio de 2017

Ella

Ella volvió a lo mismo, cayo otra vez. Ya debería saber cómo manejarlo pero no sabe cómo hacer para que no duela. No entiende porque le dicen corazón roto si a ella le duele todo el cuerpo.
Que fácil fue disfrazar la tristeza, ocultarla, ponerle una careta, pero tarde o temprano sale a la luz.

Anoche salió, amortiguó sus sentimientos con alcohol, se divirtió y bailo con sus amigas hasta que la tan temida tristeza la consumió y las lágrimas hicieron acto de presencia. Hoy despertó sintiéndose bien, ignorando su soledad, actuando como si todo estuviera bien porque fingir es más fácil que afrontar.

Ella sabe que no hizo nada mal, que nada de esto es su culpa, pero aún así no puede evitar pensar "¿que hice mal?" "¿Por qué no fui suficiente?" Y se va a acostar, a volver a su rutina de hace un año, llorar hasta quedar vacía. Se siente vacía, siente que no hay nada en donde debería estar su corazón, sabe que todavía está ahí porque la tristeza y lo mucho que lo extraña se lo recuerdan pero tiene miedo de no volver a sentir nada nunca más.


      Mañana la rutina se va a repetir.

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